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Política fracasada que repiten una y otra vez

LA POLÍTICA SIGUE SIENDO LA MISMA

Si en los IX Juegos Centroamericanos de Kingston, Jamaica, en 1962, con una participación de 1 559 atletas de 15 países, Cuba fue tercera (12-11-13), detrás de México (37-25-27) y Venezuela (15-27-15), las agresiones a los deportistas no faltaron, pero tampoco impidieron sus brillantes actuaciones

«Tratando de hacer daño a nuestro país,crearon las condiciones para que precisamente  nuestra delegación haya jugado el papel más relevante en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966…»

Fidel Castro Ruz

Fidel (en el centro) abordó el barco en alta mar para compartir con los atletas del Cerro Pelado. Foto: Archivo de Granma La historia de las agresiones de Estados Unidos contra Cuba, desde bien temprano para la Revolución, siempre han buscado restarle méritos y prestigio al país. Hoy no es diferente, como quedó comprobado en el reciente torneo Preolímpico de béisbol en la Florida.

Para montar tan desagradables y groseros espectáculos en su propio territorio, Estados Unidos hace valer su fuerza y los ha organizado en diferentes países, como en su colonia de Puerto Rico, que ni es un Estado libre ni asociado. Así surgió la epopeya del movimiento deportivo cubano, desde meses antes de efectuarse en San Juan los X Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1966.

Ante la negativa del Departamento de Estado de procesar las visas en la Embajada de Suiza en La Habana, no se hizo esperar la denuncia de Manuel González Guerra, presidente del Comité Olímpico Cubano, y el Comité Olímpico Internacional y el Comité Olímpico boricua exigieron a las autoridades estadounidenses otorgar las visas. Antes se les negó a los aviones cubanos aterrizar en San Juan.

Frente a todas estas patrañas, surge la respuesta de trasladar a la delegación hacia la sede en el barco Cerro Pelado, batalla guiada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Durante la travesía, los deportistas entrenaban en la cubierta de la embarcación, asediados por aviones de la guardia costera estadounidense.

El 10 de junio los directivos deportivos puertorriqueños, el general Clark Flores, titular del Comité Olímpico local, y Germán Rieckehoff, presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, subieron al barco y se entrevistaron con José Llanusa, jefe de la delegación, y con González Guerra, para coordinar la operación de desembarco.

Recibida con cariño por amigos puertorriqueños, la delegación, a pesar de las provocaciones, se impuso y ganó el segundo lugar por países, con 34 medallas de oro, 20 de plata y 23 de bronce, detrás de México. A su regreso, en Santiago de Cuba, en medio de un fuerte temporal, Fidel y otros dirigentes fueron a recibirlos.

LA POLÍTICA SIGUE SIENDO LA MISMA

Si en los IX Juegos Centroamericanos de Kingston, Jamaica, en 1962, con una participación de 1 559 atletas de 15 países, Cuba fue tercera (12-11-13), detrás de México (37-25-27) y Venezuela (15-27-15), las agresiones a los deportistas no faltaron, pero tampoco impidieron sus brillantes actuaciones.

Nuevamente, en los XVII Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce, en 1993, el guion resultó el mismo: organizar agresiones en los estadios para tratar de amedrentar a los cubanos, pero una vez más los amigos boricuas se hicieron sentir.

Se repitió la historia para que la representación cubana llegara a Puerto Rico, desvergüenza ante la cual Cuba planteó firmemente que, si no dejaban aterrizar a su avión en la sede no asistiría a los Juegos, cosa que los organizadores sabían que de ocurrir perdería el evento gran parte de su atractivo. En el certamen participaron 3 570 atletas en 34 disciplinas y Cuba desplazó al segundo lugar a México.

Hoy, haciendo uso de su prepotencia y alentado por el odio de la derecha en Estados Unidos, remarcan el interés por perjudicar nuestros desempeños en eventos deportivos, como ocurrió en el Preolímpico de la Florida, donde los peloteros, pese al empeño que pusieron no clasificaron, al perder dos cerrados partidos, pero la respuesta fue la misma del Cerro Pelado: se entregaron con el corazón por Cuba.