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¿En dónde está Marcelo Ebrard?

De presidenciable ha pasado a la sombra; la crisis humanitaria no se transmite en streaming.

Las negociaciones encabezadas por el secretario Marcelo Ebrard con el equipo de Trump para desmantelar la amenaza de un ataque comercial asimétrico fueron decodificadas emocionalmente por el gobierno federal como si se trataran de algo parecido a lo que desencadenó el Tratado de Versalles o el acuerdo de Viernes Santo.

Ríos de tinta color alegre, transmisiones vía streaming de la Secretaría de Relaciones Exteriores y millones de tuits pautados, construyeron un entorno de triunfalismo para saciar el hambre de los integrantes de una oclocracia siempre irracional y alejada del mundo, en particular, de la crisis que ha detonado Siria en la última década.

Personeros de la cancillería salieron con la bandera del secretario Ebrard en el pecho. Son los mismos que dispararon tuits irracionales hacia esta columna por la descripción sobre la renuncia que le entregó Marcelo Ebrard al presidente el 2 de abril.

Después de la negociación en Washington, “nació un presidenciable”, dijeron algunos comentaristas en referencia a Ebrard. “Es el hombre fuerte del gabinete”; “el experto”; “el más preparado”; “el único que ha podido negociar con Trump“; “eclipsó a la secretaría de Gobernación”. Uno de sus personeros mediáticos lanzó la siguiente pregunta: “¿Por qué atacan al canciller Ebrard?”.

Sí, un periodista confundiendo la crítica matizada con el ataque.

Ahora, misteriosamente, el secretario de Relaciones Exteriores ya no se deja ver frente a los medios y la cancillería se ha olvidado del streaming.

En una sociedad que ha dejado de creer en la palabra, la imagen se convierte en la única vía del conocimiento. La fotografía de Alan, el niño sirio que apareció sin vida en una playa turca, emitió una señal estética de alarma por algo que ocurría en Siria. De su hermano Galip y su madre Rihan nadie habla. También murieron escapando de la guerra civil siria.

Lo mismo les sucedió a Óscar Alberto Martínez y a su hija Valeria, salvadoreños, en Matamoros. La fotografía llegó a la Casa Blanca y su inquilino, xenófobo, dijo que la odia.

Y qué decir de Fabiola, haitiana, detenida en Tapachula. Una fotografía de El Universal la muestra con un rictus de desesperación debajo de un portón en un centro de detención pidiendo ayuda de manera desesperada para su hijo.

El giro de la política migratoria mexicana se ha hecho sobre las rodillas como si se tratara de expedir credenciales del INE. En principio, vale la pena comparar los 50,000 millones de dólares con los que Trump quiere comprar a los palestinos para que se olviden del conflicto con Israel. ¿Cuánto le tuvo que haber pagado a México por su participación en su campaña electoral?.

Si a la inocencia se le agrega dosis de ignorancia, la crisis migratoria inicia con la fotografía de Óscar, Valeria y Fabiola. Si sólo se analiza el brusco giro de la política migratoria del gobierno mexicano, aparece la emergencia de una crisis migratoria.

¿En dónde está Marcelo Ebrard?

La crisis humanitaria no se transmite en streaming.

México muestra al mundo un rostro muy cruel.

FaustoPretelin Consultor, académico, editor

Globali… ¿qué? Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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