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Rodeada la plaza Bolívar de SC de todo tipo de ventas y peligros

Nuevos Vecinos, Madrid, España

La Plaza Bolívar se convirtió en un centro de ventas de alimentos y artículos usados de ferretería. (Foto/Tulia Buriticá) La plaza Bolívar de San Cristóbal se ha convertido en un lugar rodeado por todo tipo de ventas, hecho que decepciona, desanima al ciudadano que a diario transita por este histórico lugar, además de los montones de basura y el descuido general de este importante lugar de la ciudad. Las ventas informales, tanto de víveres como de ropa y zapatos, están a la orden del día, ofrecida por vendedores, en su mayoría adultos mayores, que se pierden entre varios acentos del país, unos hablan caraqueños, otros maracucho, valenciano, maracayero, todos en silencio o entre gritos ofrecen su producto. La apariencia de algunos no convence al público que transita y el cual prefiere acelerar su paso, en cambio para otros ya es rutina verlos allí sentados en las jardineras o bancos ofreciendo pantalones, franelas, zapatos ya usados, prendas que están relativamente en buen estado. Pero también ofrecen comida como harina de maíz, café, pasta, jabón de baño, cuyo pago es exigido en pesos, propuesta que en oportunidades no convence al comprador, sin embargo, los vendedores acompañados por otras personas, que no saben si son amigos o familiares, se mantienen todo el día apostado en este lugar. También existe otro grupo que de dedica a vender productos de ferretería como destonilladores, llaves de paso, chapas para puertas, producto que ofrecen a otros que vender en esta plaza o a quien se acerque a preguntar. Ante la crisis, algunos adultos mayores venden zapatos usados.3000 No faltan los fruteros, el que vende rapados, frescos, bien en un cava o en un tarantín, ubicado al frente de la estatua del Libertador. A este escenario debe sumarse los indigentes, alcohólicos, drogadictos que han encontrado en la Plaza Bolívar un espacio casi que de ?confort? donde hacen y deshacen. Otros por el Ateneo Preocupa que ya algunos vendedores han tomado las rejas del Ateneo del Táchira para colocar allí su mercancía, situación de la cual se quejan los trabajadores, pues comienza a crearse una ambiente de inseguridad. De estos submundos, son testigos los pasajeros que duran entre una y dos horas esperando el autobús para dirigirse a su caso, minutos que en oportunidades se hacen eternos, entendiendo que entre este mundo de ventas, reina también la inseguridad Observan los pasajeros que esperan Transtáchira, golpes entre mujeres adolescentes, las cuales se amenazan mutuamente, entre adultos que discuten y sacan armas blancas, de empujones entre los que venden y pernotan, comportamientos acompañados de malas palabras, es decir, un ambiente nada sano para el ciudadano de a pie que debe pasar por el lugar casi que de manera obligada. Ruega la gente, que no caiga tan rápido la tarde, pues a partir de las seis, todas las santamarías de los comercios están abajo, el Centro se queda solo y comienza a aumentar la inseguridad, hecho que ya las personas conocen y es por ello que de ocultarse el astro rey, buscan un plan B para poder dejar la Plaza Bolívar y poder trasladarse lo antes posible a sus hogares. ?Por lo económico, se hace el esfuerzo de aguantar la llegada de autobús rojo, pero de verdad no es fácil, porque se tiene que batallar con dos cosas, la larga espera de la llegada del autobús y este ambiente tan inseguro que ofrece la Plaza Bolívar? comentó una señora que vive en Cordero y bajó para cobrar su pensión. Nancy Porras